lunes, 7 de agosto de 2017

Querellantes: Alegatos para el castigo, alegatos para habitar la ausencia, alegatos para construir futuro

Por Tina Gardella para El Diario del Juicio

Con la querella de la Asociación por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Santiago del Estero, se iniciaron los alegatos del Juicio Operativo Independencia. Tanto la Dra. Inés Lugones como los Dres. Pedro Orieta y Rodrigo Scrochi abundaron en argumentaciones histórico-político- sociales para contextualizar lo escuchado, lo vivido, lo preguntado y contestado, lo inferido y constatado, lo analizado y relacionado para construir el pedido judicial del castigo desde esa estatura testimonial que excede lo jurídico para ser más jurídico aún.
La querella historizó sobre las condiciones de producción de la puesta en marcha del Operativo Independencia. Condiciones de lucha y resistencia; producción de la máquina del terror. Se rescató  a padres que con todos sus años y experiencia política encima, fueron muertos en vida al no poder evitar la máquina del terror del cual fueron víctimas sus hijos. Don Dalmacio Loto los representó. Se criticó la pregunta inquisidora, extraña a un profesional del Derecho y de extraña semejanza a quienes torturaban, acerca de la militancia de víctimas y testigos. Se habló del daño transgeneracional y de pertenecer a una generación que ha visto a madres, abuelas, hermanas y hermanos, a hijos e hijas sobrellevar su dolor para buscar a sus seres queridos y construir política desde esa búsqueda. Con voz firme y la convicción de las prácticas que la sostienen, se reconocieron como parte de una generación que no descansará  hasta que no haya ningún genocida impune.
También alegó el Dr. Pablo Gargiulo por la Secretaría de Derechos Humanos en general y por casos en particular.  Extensos, profundos y sólidos argumentos para dar cuenta del marco político de los hechos en cuestión, fueron el basamento de las inobjetables precisiones acerca de la responsabilidad de los imputados. Pero sin lugar a dudas fue su discurso situado en el carácter de depositario de toda la historia de ese 5 de marzo de 1975, como hijo de desaparecidos, lo que imprimió el mayor sentido a quienes participaron de la audiencia.

Sus palabras acerca del aprendizaje para transformar las ausencias en ausencias habitadas en tanto se las comparte, de las dificultades para construir una imagen cuando lo que hay es un  rompecabezas para armar al que siempre le faltan piezas y su evocación para Natalia Ariñez como quien vive, desde la convicción y la alegría en la lucha del Juicio y Castigo, fundamentaron el por qué es necesario que el tribunal dicte Justicia en tanto no sólo deben descansar en paz quienes no están, sino fundamentalmente, quienes sí están en este presente, sobrellevando una suerte de padecimiento sin fin.

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